Mi nombre es Ada, tengo 30 años y actualmente puedo decir que soy una mujer feliz. Pero no siempre ha sido así. En el pasado tomé muy malas decisiones, por inmadurez, cobardía o ignorancia. También puede que influyese el hecho de que hubo una época en mi vida en la que yo solo existía a través de Rafa, mi ex.
Todo mi mundo, mis opiniones, mis decisiones, mis gustos, mis amistades... todo pasaba por su filtro. Yo veía la vida con los ojos de Rafa, porque mis ojos eran suyos. Toda yo era suya. Durante mucho tiempo no me di cuenta, es cierto, incluso me enfadaba cuando trataban de hacerme ver lo que me pasaba. Pero un día ocurrió algo, algo que aún estoy procesando y de un salto, huí de aquello que me atrapaba.
No ha sido sencillo, no os voy a engañar. Desmontar el mundo que has creado con piezas de otro y reconstruirlo con las tuyas propias no es tarea fácil. En ocasiones, aún me pregunto si este ladrillo es nuevo o lo traía en la maleta de recuerdos y traumas. Pero a pesar de todo, por encima de la inseguridad, del miedo, del dolor del pasado que vuelve y se hace presente y de la sensación de no saber muy bien qué estoy haciendo, me he empeñado en ser feliz. Ya ves tú.
No te creas que no tengo momentos en los que el pánico se apodera de mí, momentos en los que todo mi cuerpo tiembla y se estremece ante el abismo que en ocasiones creo ver abrirse ante mí. Entonces, respiro hondo, dejo la mente en blanco y me repito mentalmente las palabras de Mario Benedetti:
Y no, no me rindo, porque la felicidad propia es demasiado valiosa para regalársela a quien no la merece.
Todo mi mundo, mis opiniones, mis decisiones, mis gustos, mis amistades... todo pasaba por su filtro. Yo veía la vida con los ojos de Rafa, porque mis ojos eran suyos. Toda yo era suya. Durante mucho tiempo no me di cuenta, es cierto, incluso me enfadaba cuando trataban de hacerme ver lo que me pasaba. Pero un día ocurrió algo, algo que aún estoy procesando y de un salto, huí de aquello que me atrapaba.
No ha sido sencillo, no os voy a engañar. Desmontar el mundo que has creado con piezas de otro y reconstruirlo con las tuyas propias no es tarea fácil. En ocasiones, aún me pregunto si este ladrillo es nuevo o lo traía en la maleta de recuerdos y traumas. Pero a pesar de todo, por encima de la inseguridad, del miedo, del dolor del pasado que vuelve y se hace presente y de la sensación de no saber muy bien qué estoy haciendo, me he empeñado en ser feliz. Ya ves tú.
No te creas que no tengo momentos en los que el pánico se apodera de mí, momentos en los que todo mi cuerpo tiembla y se estremece ante el abismo que en ocasiones creo ver abrirse ante mí. Entonces, respiro hondo, dejo la mente en blanco y me repito mentalmente las palabras de Mario Benedetti:
No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.
Y no, no me rindo, porque la felicidad propia es demasiado valiosa para regalársela a quien no la merece.
